jueves, 26 de diciembre de 2024

NO DEJÉIS DE CAMINAR. A ELLOS:

 



Vivo en un mundo diferente a todos los que conozco. Los héroes andan, algunos hasta corren. Van sin capa. Al entrevistar a uno de ellos, le pregunté porqué no la llevan. La respuesta: es una prenda incomoda. ¡Asombroso! Son inmunes a la criptonita; sin embargo, la decepción, para la mayoría, les paraliza de por vida.
Es una plaga no visible. Temen ser contagiados por los cobardes que revolotean alrededor de la grandeza y de los mortales. Estos diminutos héroes caminantes son personajes ocultos que dejan su huella en cada acto de valentía. Silenciosos, insonoros, extraños, aventureros, callados, cabizbajos... en definitiva: raros. Habitan en todos los países y aparecen de forma asombrosa. Si consigues ver uno, hazle una foto, porque no volverás a saber de él. Su sexo puede ser femenino, masculino o superpuesto. Fuertes, flojos o débiles. Quieren y no quieren, están y no están. Lloran y aman en silencio. Se mezclan entre ellos sin reconocerse, sí, a través de una utópica mirada. Poseen el superpoder de la empatía y son capaces de comunicarse con fuerzas externas, facultades que quienes vuelan tienen mermadas o simplemente no poseen.
Están cerca de nosotros. Pueden ir uniformados. La mayoría viste con trapos, nada elegantes, y no saben combinar la ropa. Si te topas con uno, en alguno de tus vuelos, sabrás que es un héroe caminante al comprobar que mantienen la vista lejos de tus ojos, enfocan al horizonte y al suelo. La razón es el estrés crónico que sufren, además de la vergüenza de estar a tu lado. Se sienten inferiores a cualquier otro ser vivo.
Poseen el don de la grandeza para salvar vidas. Y..., no son celestiales.
A todos mis amigos: ¡Feliz Navidad!







De MAHI A: MAIV





Una paloma me ha dicho que en el Reino, que no es de este mundo, han abierto los portones para ti. Y que el Rey te espera con los brazos abiertos. Y que ha ordenado preparar el hogar que siempre soñaste.

La translúcida ave me ha dicho como he de llegar hasta tu nueva vida. El día que vuelva a verte, me sentaré a tu lado.


Por fin, tú y yo, solos, para siempre.

-0-




domingo, 5 de mayo de 2024

EL CUENTISTA

 Su aliento se acercó amenazante al oído del cuentista y susurró:

—Nunca me comí a su abuela. Si vuelves a mentir, devoraré tu cuerpo en una inesperada noche.


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martes, 27 de febrero de 2024

LA MARCA DE CAÍN





1.»Al hacer referencia a «La Marca De Caín», debemos centrar nuestros pensamientos en Dios, la Esclavitud y la Mafia.

Tras el crimen cometido por Caín contra su hermano Abel. El enojo de Dios —quizá Yahvé— por lo sucedido, fue colosal. Desterró a Caín y lo condenó a deambular por el mundo terrenal eternamente. En alguna parte de su cuerpo, Dios lo singularizó con un distintivo desconocido en la actualidad —del que no aparece en las escrituras una definición específica de cómo es—, para que cuantos se cruzaran con él supiesen que la furia celestial caería sobre el que se atreviese a arrebatarle la vida, con pena de siete castigos.

Los especuladores bíblicos del pasado dedujeron, infundados, que se trataba de una mancha sombría en la piel.

Lo que le pasó a Caín se consideró una maldición de Dios, y la oscura mácula, de un cambio en su piel. Es decir, tener la piel negra. De ahí que se creyera que las personas de raza negra eran de ese color para distinguirlas de las «buenas». Esta interpretación antibíblica fue utilizada para el comercio de esclavos y como justificación plausible para los racistas.

La mafia rusa estimó a sus sicarios —desde 1960— portadores de la Marca de Caín. Con ella describe a sus sayones de criminales que pueden librarse de la prisión, pero nunca de su pasado. Son individuos embutidos en una variedad de tatuajes para infundir el miedo entre sus víctimas. Cada cuerpo expresa con abundantes y variadas, imágenes estampadas con estiletes bañados en tinta, que aluden a la adicción de drogas, ladrón de guante blanco, vivir en pecado y morir de risa, el hombre es un lobo para el hombre, deshonra, evasor de impuestos, condenado desde la infancia y un largo etcétera.«





viernes, 23 de febrero de 2024

EL DESCUBRIMIENTO DE A JIERRO


Texto CARTA I   Texto CARTA II   Texto CARTA III   Audible CARTA I   Audible CARTA II   Audible CARTA III

El Ronquillo, Sierra Norte de Sevilla. El 24 de diciembre de 1992, tres excursionistas acamparon en el interior de una destartalada cabaña —de apenas 15 m2— situada en la aledaña laguna de los Cachones. Sobre las 6:00 h de la mañana del siguiente día, mientras se preparaban para proseguir con el itinerario previsto, hallaron por azar un rebajo en uno de los troncos de la pared posterior, hecho a voluntad, que ocultaba dos cartas del siglo XIX dirigidas a una valiente mujer sevillana. Ambas afines a la encontrada el 20 de enero de 1991 en el curso de la reforma del barrio de Fourvière, Lyon.

 Las misivas llegaron a mis manos al aceptar el encargo para determinar la importancia del hallazgo, petición hecha por el Centro Documental de Andalucía sito en la capital, o como a mí me gusta llamarla: «La Perla Del Guadalquivir». La encomienda consistía en redactar un informe detallado sobre el contenido de las mismas, ya que parte de la grafía era poco o nada legible a simple vista y de su relevancia académica si la tuviese. La preeminente —es un pliego—, que se exhibe en el Museo de las Letras de Lyon, procede de un intercambio de facsímiles entre las editoras EUS —Editorial Universitaria Sevilla— y su homóloga Presses Universitaires Lyon —PUL—. Con los resultados obtenidos concluí la tesis doctoral en Arqueología Hispánica por la universidad Pablo de Olavide.

El legajo es una tríada escrita en francés por dos idealistas hispalenses y la esposa de un vecino del barrio de Triana. Numeradas y correlativas según mi criterio, obviando las fechas. Asimismo, he actualizado la prosa en lo posible y considerado que algunos vocablos y frases han de mantenerse sin traducir.

Fueron redactadas en una agitada época en la que España combatía por su independencia y libertad.

Juzguen por ustedes mismos el alcance histórico que representan dichos hallazgos.




A JIERRO CARTA I COMPLETA

PRÓLOGO: EL DESCUBRIMIENTO
Texto CARTA I   Texto CARTA II   Texto CARTA III   Audible CARTA I   Audible CARTA II   Audible CARTA III

 

Carta I

 

·         Pliego cilíndrico. Descubierto en París en 1991.

·         Probablemente atado en cordel vacuno y nudo timbrado con trementina color bermellón.

·         Dirigido a:

 

Don Manuel Rodríguez Lara

El Ronquillo, 20 de junio de 1814

Queridísimo Manolo:

Siento no haberte escrito antes, la adversidad frenaba la llegada de este día. Después de tres años de tormenta cargada de dificultades ha diluido su furia y la calma que me rodea permite seguir con mis planes y acercarme a ti a través de estas líneas.

Estoy bien, asentada con una falsa identidad, he renacido como Doña Pilar Gómez García. Vivo flanqueada de pastos y ovejas, envejecida como manda la vida y empobrecida por el magín que me trajo hasta aquí. Este retraso te pondrá al corriente en algunas cosas de la patria, y en otras, quizás ya estés informado. Pero es tanto el deseo de hacerlo que he de contarte lo uno como lo otro.

Abandonamos el vencido siglo con ropajes tan distintos que la moda excusó sus beneficios como el resultado del modernismo que trajo el vapor, y con ello las engañosas palabras de Napoleón Bonaparte; ni somos hermanos, ni estamos más libres. ¿Cómo caímos en esa trampa, Manolo? ¿Cómo no nos dimos cuenta de que su aval era el capitalismo que combatíamos? No sé si es por el sano aire de la montaña, el particular brillo del sol o el peso de la madurez, pero siento el arrepentimiento de haber participado en esa farsa. Solo encuentro consuelo con la noticia de que «Le Petit Caporal» ha sido encerrado hace un mes en la isla de Elba, cercada por el mar Tirreno.

Todavía, en las horas de sosiego, rememoro el día que escapamos con lo puesto a combatir la injusticia al lado de los ideales republicanos. Éramos un centenar de enclenques sevillanos sin futuro, hartos de ser amenazados por la Santa Inquisición.

Partí clandestina con vosotros, entre la niebla del alba, subida a una carreta que se sostenía milagrosamente. Prosélitos a un líder que solo pensó en sí mismo y olvidó el principio por el que decidimos luchar junto a él. Entablamos desahogadas charlas e intercambiamos los diversos motivos que nos llevaron a tan crucial viaje, nada tenían que ver con la grandeza y hermosura de Sevilla. Sí, con su oscuridad. El más agorero hablaba de las consecuencias de formar parte del proyecto napoleónico si caíamos en manos de las autoridades de Carlos IV. Nació en todos nosotros una sólida amistad que se solidificó en una pequeña hermandad. Ahora somos almas sin luz, marginadas en la tierra anhelada y ratas hostigadas en el terruño. Apasionados momentos llenos de ilusión detrás de un futuro desbordado en lágrimas.

Un hombre de marcado rostro y portador de una biblia de bolsillo, me sorprendió gratamente. Se identificó cortésmente como Luis Gutiérrez. Empatizamos en el camino, y en el fuerte francés de Puivert debatíamos a diario, en total compartimos un fugaz mes. A cada uno se nos obligó a participar en distintos destinos, peor aún, en divergentes derroteros. Al menos, nos concedieron que la secretaría del destacamento sirviese de estafeta y de dirección postal, se encargaron de repartir los pliegos y carillas que iban dirigidas a cada uno de nosotros; estuviéramos o no en el frente, dentro o fuera de Francia. Me pregunto si continúan haciéndolo.

Dejé Nantes con la intención de volver a España en busca del amigo Luis. Por mi condición de «gabacha» tuve que recorrer el trayecto libre de controles; el único seguro y el más largo para alcanzar mi destino.

Sé por una nota suya que cayó herido por un exoficial del antiguo mando francés a finales de noviembre de 1808; el ofendido era uno de tantos que repudiaban a Bonaparte por el golpe de estado del 99 y a cualquiera que formase parte de sus tropas. Por navidad volvió a Triana para recuperarse de la herida, en el muslo izquierdo, provocada por la afilada hoja del sable, y la de su corazón que aún lloraba la muerte del que le retó.

Bajé de la diligencia en El Ronquillo el doce de marzo de 1812. Me instalé provisionalmente en la buhardilla de unos parientes. Andaba impaciente y expectante, a que el nuevo gobierno aprobase la que sería la primera constitución hispánica de este siglo. A los siete días se promulgó tan soberano acontecimiento. Por fin; asiáticos, americanos y españoles, éramos investidos con iguales derechos y deberes. Con ella menguamos al poder monárquico, y desterró la maldita inquisición. ¡Fui tan feliz con la buena nueva que pagué a escondidas un trago de tintorro! Aunque, hace siete semanas que ha sido abolida. Las mujeres y hombres, de común pensamiento, la hemos disfrutado 50 meses con satisfacción.

¿Recuerdas las tardes de invierno, ocultos tras la flama de la vela, conspirando contra el arzobispo de Sevilla y de cómo atentar la sucursal del diablo Torquemada? Acabar con esa organización del crimen fue la principal razón para unirme a tu grupo y la de formar en las filas napoleónicas. En cuanto tomaron poder cerraron la institución inquisitoria. La refrenda prohibitiva que puso a los cuatro vientos José Bonaparte, justificó con creces mi afrancesamiento. Me hubiese quedado de haber nacido «La Pepa» antes de migrar. No sé si lo sabes, pero es el mote que se le dio, en Andalucía, a la Ley Fundamental del 19 de marzo 1812, festividad de José y Josefina. El simpático apodo se extendió a los territorios de ultramar mediante el flujo naviero del puerto de Indias de nuestra soleada Hispalia.

El cariño a Luis, nació a lo largo de la convivencia en el fortín, se transformó en amor al regalarme Pierre, un amigo en común, un libro que se convirtió en el pábulo de mi búsqueda. En español y con acento francés, dijo: «Léelo en casa, alguien podría hacerte daño si te ve con él». Me contó que Luis lo escribió, estando a cobijo de sus padres, después de una intensa disputa con su consciencia, el año en que Napoleón se proclamó jefe del estado francés. Tan solo se imprimieron una veintena, todos ellos acabaron requisados y quemados por el tribunal del Santo Oficio. Fue prohibida su divulgación y con castigo de ahorcamiento a quien intentase divulgar tanto la indebida apropiación como el argumento. No obstante, añadió, que siete años más tarde las librerías francesas presentaron en sus escaparates y mostradores, una segunda edición respaldada por el autócrata militar. Seguro que no ignoras el título «Cornelia B. o víctima de la inquisición».

Leído y releído, en el pequeño apartamento de Bouaye-Nantes, comprendí que era una dedicatoria. Supuse que debió de sentirse motivada su imaginaria por las aventuras que le conté. Él supo, por mí, de la riña que llevaba contra el régimen impuesto por la iglesia, pero me di cuenta de que si se imprimió la edición original en 1799, siendo yo la joven veinteañera más buscada del país, es que estuvo siguiendo mis pasos a escondidas mucho antes de conocerle y evitando que me percatase de su existencia hasta que se presentó en el chirrioso carromato.

Hizo público el clamoroso manuscrito como denuncia de la ruindad del episcopado, es un documento contra la inquisición y sus tutores. Destapa en gran medida las vergüenzas y malas prácticas del patronato clerical. Luis reveló su extrema inclinación opositora al titularlo con mi auténtico nombre «Cornelia». No solo atacó a la magistratura de la fe cristiana, sino que también puso precio a su cabeza. ¡Manolo!, ¡Luis es un héroe que hizo uso del talento y la tinta, para desenmascarar a la infame curia! Gracias a él perdurará la verdad en épocas venideras.

En un lapsus repentino decidí ir a visitarle y conversar con él profusamente. Deseaba agradecerle el acto de valor que tuvo al escribir tan brillante argumento, decirle lo importante que era su obra en la lucha contra la tiranía de sotana y manifestar lo que para mí significaba su divulgación.

En la ruta de El Ronquillo a Sevilla, respiré aire de libertad y pasión. Debía encontrarlo en Triana, cerrar la incertidumbre de mis pensamientos y luego esconderme en una casita, a orilla de un pequeño lago, que unos amigos de la familia de acogida me ofrecieron. Al llegar, disfrazada de viuda, pregunté en las tabernas y comercios. Con el nombre de Luis Gutiérrez no conocían a nadie y los que decían codearse con él me daban indicaciones erróneas.

En el intento de revivir las correrías de chiquilla caminé por los callizos hasta San Jacinto, seguí sentido al río, un amable barquero se ofreció por 3 reales a llevarme a la otra orilla. Tomé por el Arenal hasta la Torre del Oro y, en diez minutos, por Santo Tomás llegué a la plaza de la catedral. Había rememorado con entusiasmo la senda de nuestras protestas. Es comprensible que la tentación acudiese más al recuerdo que al sentido común; en el transcurso de los andares no me sentí especialmente preocupada por si me identificaba un malparido y corriese a denunciarme, paseaba inadvertida, el negro abundaba en las calles y las bayonetas indiferentes al dolor apuntaban a las vaporosas.

Elevé la mirada y ahí estaba «La Santa» con su majestuosa y silenciosa presencia, proyectó en el cielo las imágenes de las aventuras que viví, las que vivimos frente a la Puerta del Príncipe. Me senté en el poyete de la vecina fuente de la Farola y me entretuve con los dedos a remover la fresquita agua de la Virgen de los Reyes, aún mantengo en la retina a los alguaciles sacándonos de su interior cuando pedíamos harina para el pueblo. Al rato, dos hombres me abordaron. Pensé que iba a ser detenida, sabían de mi nombre verdadero y querían hablar conmigo. Era el impresor de Luis, y, ¡tu hermano! ¡Monito! ¡Con que fuerza nos abrazamos!, con que ganas rozamos las húmedas mejillas. ¡Qué felicidad Manolo! ¡Se encuentra bien, muy bien! Eres tío de una hermosa niña. Fuimos a su casa y no paramos de devorar el pretérito. Tras una copa de vino que acompañó al queso y al pan, la cosa se puso seria. Mateo, el editor, me dijo: «No lo busques más». No vaciló en decirme que Luis abandonó este mundo pensando en mí. Relató con expresiva congoja que fue capturado al mes de llegar sin importarles su quebrantada salud. Sin compasión, tres esbirros del priorato lo secuestraron. Poco después se anunció a viva voz su ejecución por afrancesado, ¡mentira!, Sevilla sabía que se trataba de la particular venganza del obispo por la ocurrencia de «Cornelia B.». Los muy desgraciados no consintieron su sepultura en el camposanto, incineraron su cuerpo sin la autorización de la familia. Rabiaba mientras me narraba tan humillante perversidad. El arrebato de impotencia cegó mi cordura y del espanto salí corriendo al patio a sobrellevar la aflicción, al silenciarse el colibrí, Monito se acercó a consolarme con un afectuoso abrazo. Cogió mi palma y puso en ella una carilla escrita por Luis. Entristecido, dijo: «Antes de gangrenarse la herida con la que llegó, Luis me pidió que te entregase esta declaración si volvía a verte tras su muerte».

Decidí no esperar a llegar a mi nuevo hogar en los Cachones para leerla, intuía que ese hombre iba a ser sincero y la impaciencia me presionaba. De regreso rompí el sello con la ayuda del vaivén del coche. El contenido transformó mi pena en desolación.

¡Amigo; somos libres, Sevilla es libre, España es libre! Los tiranos de uniforme y los de casulla y mitra, han sido aplacados ¡Manuel! Querido Manuel, ya no me importa. Me hallo atrapada en la melancolía.

Deseo verte pronto para disfrutar de tu voz durante una larga conversación a la luz del candil. No olvides escribirme; cuéntame las vicisitudes de tu vida.

Recibe un fuerte abrazo de tu afectuosa Pilar.

A JIERRO CARTA III COMPLETA

PRÓLOGO: EL DESCUBRIMIENTO
Texto CARTA I   Texto CARTA II   Texto CARTA III   Audible CARTA I   Audible CARTA II   Audible CARTA III

 

Carta III

 

·         Hallada en la laguna de los Cachones en 1992.

·         Respuesta en carilla, doblado francés, sello fragmentado de colofonia rojiza.

·         Dirigida a:

 

On est le Lyon, 22 de mars de 1816.

Doña Pilar Gómez García.

 

Cher Madame Gómez.

                                                Mi llanto surge de alegría al saber de usted, a pesar de la honda tristeza que padezco. J’ai récupéré votre lettre de la mano de Michel H., oficial del ejército de la corona e íntimo amigo de Manolo, recién trasladado del cuartel de Puivert con destino a la escuela militar Madame Pompadour de París. Al terminar de leerla me puse de inmediato a redactar estas líneas con afecto y con el respeto que siento hacia su persona. Yo soy la señora de Manolo, es posible que no sepa de mí. Nos casamos el día que partió al frente, lo decidimos a las cuatro semanas del primer beso, el contundente flechazo de Cupido evocó tan maravilloso sacramento. Mi marido me habló mucho de Ud., le tiene auténtica admiración y una gran estima por su coraje al enfrentarse al autoritarismo en la España famélica de equidad social.

En estos agitados tiempos, la Jefatura de Versalles padece el caos de la administración gala. Le bureau de poste es una colina de correspondencia de enorme retraso en el reparto. Pese las especiales circunstancias en las que nos encontramos, las autoridades militares están dispuestas a entregarlas a cada destinatario. Por la fecha encabezada puedo dar gracias a Dios de tener la suya, de estar aquí Manolo expresaría con un ¡Ozú!, la queja por la demora. Pido disculpas anticipadas Madame Gómez por mi imprecisa memoria.

Las últimas noticias de la situación de Manolo han venido de la mano de del camarada de armas René que consiguió fugarse de los custodios ingleses. Afirmó que posterior a la encarnizada batalla de Waterloo, a la que fuimos abocados por Napoleón en su testarudez de dominar Europa, unos pocos pudieron huir y miles fueron embarcados rumbo a la bahía de Valencia. De familiares y amistades, sé que las embarcaciones son naves presidio que esperan fondear en Cabrera, es un islote del archipiélago Balear adoptado como cárcel militar.

A consecuencia de la derrota en la ciudad española de Bailen dejamos de soñar. El suceso de que los jóvenes hombres galos eran capturados y hacinados en fragatas, o como decimos aquí en ataúdes flotantes, conmocionó al pueblo Francés. Los difuntos, por el hambre o por la séptica herida, fueron arrojados a las aguas del Mediterráneo.

El entusiasmo de Sevilla en acoger los preceptos de l'empereur Bonaparte también asistió a la batalla del Puente de Triana para castigar con dureza la nefasta intención de querer apropiarse una tierra que no le pertenecía, ni por historia, ni por derecho. Conocemos bien el procedimiento aplicado a los prisioneros en aquel descalabro que se extendió por todo su país, no hubo perdón para ningún soldado, tampoco para los civiles compatriotas residentes, incluidos los de doble bandera. Cualquiera con arraigo francés sufrió la terrible reclusión. Si se repite la misma condena, temo por la vida de mi esposo. Me horroriza pensar por lo que estará pasando mon bon amour.

 

Guardo su cariñoso pliego como un tesoro. Se sentirá muy feliz al leerlo.

 

Avec tout mon amour et mon affection, recevez un gros câlin.

 

Att. Chloé Rodríguez.

 

P.-S. Si averiguase dónde se halla, por favor comuníquemelo por muy dolorosos que puedan ser los detalles.

sábado, 10 de febrero de 2024

LA MANIPULACIÓN

 


«La manipulación es terrible para la persona que la sufre. Principalmente, al desconocer que obedeces a la maquinación de quien te la práctica. Y, por esa odiosa pregunta que surge cuando descubres lo inocente que has llegado a ser: ¿No te dabas cuentas de lo fácil que se lo ponías?
Seguido de un profundo sentimiento de ser miembro honorífico de la Academia de la Estupidez».
MAHI 10/02/2024


lunes, 5 de febrero de 2024

LA VIDA, CUANDO DUELE EL ALMA

François-André Danican Philidor, nos dejó —s. XVIII—, una de las más famosas frases dedicada al juego de los 64 escaques: “Los peones son el alma del ajedrez”.

Es la pieza menos valorada y la más amenazada. De su equilibrio y fortaleza, depende la victoria. Lucha de principio a fin, hasta lograr la meta y así transformarse en la pieza clave de la vida del jugador.

Pero, ¿qué sucedería si a falta de un movimiento, de su coronación, le dijeran que el esfuerzo por lograr la meta poco puede servirle?

Yo, personalmente, le diría:

[...] La fatiga que aprendí a soportar esforzándome día a día fue como una batalla interna contra las funciones vitales de mi cuerpo. No obstante, jamás me rendí ante esa lucha constante. Aprendí a conocer mi cuerpo, a escuchar sus necesidades y a cuidarme con amor y paciencia [...]

Fragmento extraído del libro La vida, cuando duele el Alma.


LA VIDA, CUANDO DUELE EL ALMA




sábado, 24 de junio de 2023

LLORA DARYNA

La pobre mujer de treinta y tantos, manifestaba a su pequeña hija que no podía más. Entre semana vendía su dignidad por veinte cigarrillos y doscientos gramos de pan.

Yulia, madre y abuela, de 60 años. Al escuchar su lamento respondió:

     —Ha sido siempre nuestra obligación resistir. Cuando el mundo gira en llamas, a nosotras corresponde movernos y salvar lo poco que queda, sin quejarnos. Parimos hijos para la destrucción e hijas para la reconstrucción, así guerra tras guerra, y, en tiempos de paz, nos dan de lado.



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LOS MAYORES TAMBIÉN AMAN

Tras el fallecimiento de Paloma, el 28 de febrero del 2002, su nieta Adriana descubre, en un cajón de la cómoda del dormitorio de Paloma, una carta que conmovió su corazón.

El remitente, Daniel, deja entrever que fue alcanzado por la metralla de una bomba y que pudo haberle ocasionado una secuela física, siendo este el posible motivo por el cual decide alejarse de ella.

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Microrrelato audible: https://youtu.be/GbaPLNY8xzk
  

Málaga, 14 de febrero de 1941

Amada Paloma:

                           Qué valor tiene nuestra alma si no puede sentir y vivir, para lo que ha sido creada. ¿Quién la pone sobre aviso de los males que la acechan?, cuánto desamor hace falta para destruirla. Si tuviésemos las respuestas no sabríamos de qué sirve tenerla. Ella se descubre a sí misma, y cuando lo hace nos aboca a un estado que el cuerpo no puede imitar, su efecto es para siempre. Al surgir el Alma por primera vez, y ésta se diluye al no ser alimentada, la mente la reclama una y otra vez, hasta que te vuelves loco o terminas aceptando su pérdida. Nos inunda de una energía tan especial que al perderla intentamos sustituirla con lo que se le parezca. Al experimentar su existencia, los intentos de reflotarla nos conducen a una secuencia de errores, incorregibles e imperdonables. Pude sentirla en el ocaso que me regalaste y desde entonces he podido conservarla haciéndole creer que vivías en mí.

    Llegué ayer de buena mañana. Entré en la taberna a saludar. Y, para qué engañarte; te buscaba, quería abrazar la juventud de tu mirada, y repetir aquella despedida. Cuanto dolor dejamos ese día, y cuanto amor sembramos en nuestras almas. Después del imborrable beso, en apenas unas semanas, me transformé en un hombre tras un fusil que no llegué a usar, y tú en la mujer que cada noche al cerrar los ojos la escuchaba hablar del amor, de la belleza de las cosas y de la importancia de vivir.

    Volví a verte a través del hilo de luz que deja pasar la cortina de finas láminas plateadas, el tintorro temblaba de la emoción. El brillo, al moverla, deslumbraba tus labios. Quise ser poeta en ese instante y confesarte lo que sentía en cada palpitar, pero no pude. Las fuerzas de valor que recibía de ti al evocarte, en la locura de sangre y odio, las perdí al verte tan cerca, tan lejos. Todavía conservo la foto que me regalaste por mi veinte cumpleaños. Fue el mejor regalo para la vida que me tocó vivir sin estar a tu lado.

    Perdóname Paloma. Son las líneas que debí de haberte escrito en la fecha de cabecera para hacerte saber que seguía vivo.


    Meses después del alistamiento, estalló un obús en la guarnición. En ese instante supe que había muerto y que nunca más sabría de ti, pero juré conservar el albor de nuestro amor. Desde entonces revivo en el despertar de la mañana cada uno de los momentos de felicidad que tuvimos juntos, y que unos extraños nos arrebataron. Tuve que alejarme de ti para evitar que sufrieras el estado en el que quedé. Confío que aún recuerdes al hombre que hacía crecer tu sonrisa a tus diecinueve años. Eras maravillosa, lo éramos, lo somos. Mi corazón siente, te siente, palpita junto al recuerdo de esa sonrisa.

    Con ochenta años te escribo para decirte que te quiero. No puedo seguir repitiéndome a mí mismo lo mucho que has significado para mí.

    No te enfades, no te hieras, no rabies, lo volvería a hacer. He conservado nuestros sueños, quizás, de otro modo se hubiesen borrado. He sido feliz teniéndote en mi locura. De eso trata el amor, mi amor.

    Ahora, solo puedo esperar el reencuentro. Al llegar a la estación de la eternidad aguardaré tu presencia y te abrazaré igual que el día de mi partida.

Pronto el vaporoso tren del destino me recogerá.

Paloma, oigo el agudo sonido de su silbato, mientras escribo estas líneas.


A Illa de Orense, 14 de febrero del 2002

Fdo.

Tú amado Daniel.



domingo, 11 de junio de 2023

A JIERRO AUDIBLE CARTA III COMPLETA

PRÓLOGO: EL DESCUBRIMIENTO
Texto CARTA I   Texto CARTA II   Texto CARTA III   Audible CARTA I   Audible CARTA II   Audible CARTA III
AUDIO MICRORRELATO: «A JIERRO» CARTA III DE III

[...]

En estos agitados tiempos, la Jefatura de Versalles padece el caos de la administración gala. Le bureau de poste es una colina de correspondencia de enorme retraso en el reparto. Pese las especiales circunstancias en las que nos encontramos, las autoridades militares están dispuestas a entregarlas a cada destinatario. Por la fecha encabezada puedo dar gracias a Dios de tener la suya, de estar aquí Manolo expresaría con un ¡Ozú!, la queja por la demora. Pido disculpas anticipadas Madame Gómez por mi imprecisa memoria. [...]






jueves, 20 de abril de 2023

AUDIBLE OPINIÓN: COCO CHANEL


La puesta en escena de una mujer con el tobillo desnudo, se convirtió en una de las rebeldías que más asombraron a beatas y conservadores férreos.

Una rebelión en crescendo que ha logrado poner a la luz, de manera escalonada en el tiempo, otras partes de su cuerpo. La idea de cortar tela inservible, pasó por el charlestón hasta llegar a la moda actual que sugiere desde un sencillo escote sin mangas y con falda por encima de las rodillas, a la presentación de una película en traje de noche de medio metro cuadrado. A excepción de este último ejemplo, la duda a «qué me pongo hoy», es resuelta con el popular axioma: «no pretendo atraer a los hombres, sino gustarme a mí...» y si es casada, ha de añadirse «y a mi marido». En resumen, la mujer viste con menos trapo y más ajustado, para gustarse.

¿Hasta qué extremo están dispuestas a reducir su vestimenta para agradarse a sí mismas?

Corto o escotado, es lo de menos. Soy de la opinión de Coco Chanel «Viste vulgar y solo verán el vestido. Viste elegante y verán a la mujer».

AUDIBLE.



   

viernes, 31 de marzo de 2023

CRÓNICA DE UN FUNERAL


«Nunca conseguimos la libertad en la pureza de su significado. Vivimos dependientes de la madre en el útero. Al nacer dependemos de la lactancia. Mientras crecemos dependemos del dinero. Y, cuando esperamos a la muerte, dependemos de la incertidumbre de si vendrá hoy o lo dejará para mañana». 

[...]

El floral féretro descansaba en una peana de mármol de un metro de alto, recubierto en su totalidad con pétalos de rosas de tonalidades oro, plata y verde —a simple vista parecían artificiales, pero no lo eran—. En el fondo opuesto se encendieron cientos de velones, cirios y velas, que lentamente dieron luz a la coral del Liceu —subida en un andamio— con la vocalista en el centro y a sus pies la orquesta filarmónica de la ciudad condal. Al hacer acto de presencia el arzobispo Lluís Sistach y dos de sus diáconos, responsables de la ceremonia, sonó la primera nota que dio paso al Himno de la Vida, cantata poética de Fernando Arbex. Viene a ser una nana que al oírla los pelos se me ponen de gallina. La letra hace referencia a María que entre sus brazos, en una noche azulada, da la bienvenida a su hijo Jesús recién nacido y le susurra ser su madre. Seguido de la alabanza de los ángeles descrita en el Evangelio, Tanaj y Corán. La majestuosa sonata es un cántico en latín, hebreo y arameo, con la pretensión de unir las religiones monoteístas; Judaísmo, Cristianismo e Islamismo. Arbex, de este modo, supo materializar perfectamente la petición del líder palestino, Yasir Arafat, de crear una composición sinfónica que reuniese a los tres credos. Titulada «Belén 2000 Himno de la Vida» y que se convirtió en la obra maestra del Año Santo Jubilar.

[...]